**_EL VERDADERO OBJETIVO DEL CINE_**
Me ocurren numerosas emociones que experimento sin vacuidad y con una felicidad, solo para el rato de la proyección pero que dejan algo de huella para noches reflexivas; llenas de vacío, dolor inevitable y de obsesivo vicio incontrolable como nuestras archienemigas las drogas, con ésta singular última película de la señora danesa Lone Scherfig adaptada de una novela que desconocía, escrita por el chileno Hernán Rivera Letelier (la leeré) y guionizada por un resaltante crossover de territorios, cómo el español y brasileño: Isabel Coixet, Rafa Russo y Walter Salles.
Alguna mala vibra y algunas satisfactorias se me encienden viendo la historia de cómo la depauperada familia de Maria Margarita, la hija: en su infancia, adolescencia y juventud. Viven en un pueblo del desierto chileno visualmente espléndido y excéntrico (desde la perspectiva de un ave) llamado ‘Atacama’. Y aunque no sea una familia exitosa económicamente, viven para los domingos de cine, dónde y cuándo la plena felicidad de ellos resurge. Pero al empobrecerse cada vez más, ella acaba yendo sola para después contar con intensidad a la familia las grandes películas que ha visto, más tarde para todo el pueblo, a cambio de unas moneditas. Por suerte, vemos un reparto de obras exquisitas: El apartamento, Senderos de gloria, Con faldas y a lo loco, El hombre que mató a Liberty, entre otras.
Su reparto también es variado, la protagonizan la argentina Bérénice Bejo, el hispanoalemán Daniel Brühl, y los que destacan: el español Ángel de la Torre, y las dos Marías, Sara Becker y Alondra Valenzuela. Casi todos ellos protagonizando y hablando cómo los habitantes del pueblo chileno, con ese acento cerrado el cuál me incómoda escuchar al tener que afinar el oído para entender claramente lo que dicen. A veces aparecen los subtítulos, otras no, y no entiendo por qué.
La contadora de películas es una carta de amor hacía el cine desde la excentricidad del oficio y el particular recorrido y situación de la familia. Lone Scherfig retrata un amor por el arte desde el personaje de María Magnolia, la madre. Concierne con una historia triste, pero sonriente. Aunque sus argumentos se asoman a lo superficial.
_** -RICHIE VALERO**_